Palabras, sólo palabras... Nada nuevo puedo ofrecerte
que la tinta sepa explicar.
Déjame a cambio regalarte nubes blancas,
déjame hacer camino y dedicarte hora tras hora,
mañana tras mañana.
No quiero darte nada que el fuego destruya,
nada que desfigure el agua,
tan solo compartir el rastro que dejó
la sombra del día y de la madrugada.
Déjame hacer que la tristeza sólo sea un recuerdo,
un lejano recuerdo que de niña olvidaras.
Te regalaré el agua de todos los mares inquietos
con su manto de espuma
y para velar tu sueño dejaré 30000 silencios escritos
en la noche pentagramada.
No quiero darte nada que el fuego destruya,
nada que desfigure el agua.