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domingo, 20 de abril de 2014

Alpheratz

Noche tras noche
mis manos te dibujan con palabras
tan efímeras como estrellas fugaces,
pero a la vez tan eternas
como el universo reflejado en tu frente.

¿Quién podría desdibujar
tu prístina imagen
de los murales del cielo?
Pregunto mientras araño con mis dedos
el vientre de la aurora,
mientras me acerco irremediablemente
al eclipse de tiempo
que borrará todas mis huellas.

Noche tras noche
camino sin rumbo hacia lejanos paisajes,
devastados por oníricos ritos,
por ancestrales cadencias
que revelan mi inquietud por recordarte,
inasible por siempre
como el alma del silencio.

domingo, 22 de enero de 2012

Desafiando al cielo



Lleno está de vida el aire de esta casa,
de una vida antigua que aún se refleja en sus muros.
Escenas cotidianas vienen a mi mente
cuando veo los tristes barrotes oxidados
desafiando al cielo, clavados en su mañana.

Lentas horas miran pasar sus ventanas
y ofrecen refugio a quien ya no sueña,
a quien no permite la blasfemia del tiempo
y encalla su vista en una imagen macilenta y sucia
que no existe más que en su espectral silencio.

Nadie sabe cuántas horas vivieron esos pasillos.

Son reflejo de una historia que ha de permanecer callada
mientras no sepamos descifrar el lenguaje tibio
del aire impregnado de sombra y humo.
La luz de una vela incendiará los rincones,
limpiará de pesadillas estos años sin memoria.

Mientras llega ese día, el ánima que puebla
en la mañana, preparará su lecho de viento
y anidará en él sabiéndose compañera de la noche,
soñando que un día vuelva a ser habitada.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

En otoño

Aún te recuerdo cubierta de otoño,
como un eco lejano que siempre espero.
Aún suelo pasear por esos parques
donde cada día me interrogan las estatuas,
las mismas que una vez nos envidiaron.

Nunca sé qué contestarles.

Les hablo de la primavera que está por venir,
de esa vieja canción que les hace llorar...
lágrimas de mármol ruedan por sus fríos rostros
mientras damos de comer a las palomas.

Siempre me gustó el susurro
del aire contra las hojas,
las ramas de los árboles, su vaivén,
son como un niño asustado moviendo los brazos,
un niño que te busca con pasos cansados.

Está anocheciendo.

Frente al palacio de cristal
los gorriones aprovechan el último rayo de luz.

Mientras camino me doy cuenta
de que casi no quedan barcas en el lago.

Será que está llegando el invierno.

martes, 4 de octubre de 2011

Caen los ojos de la tarde

Caen los ojos de la tarde
con su alborada de silencio y nieve.
El estío cohabita con el invierno
en este anochecer lento
de palabras y barro.

Las criaturas insomnes nacen
de entre los escombros,
de la lluvia dormida,
de la luz crepitante del cielo
derramada en las aceras.

Parece como si el lento ir y venir de las gentes
hiciese reír a los rascacielos,
que hastiados desde su tribuna de oro,
golpean la techumbre de los días,
agrietando mi garganta.

Perfilada queda la oscuridad que habita
dentro del pecho de los hombres,
tantas veces, depredadores de sí mismos,
marchitas hojas de un árbol muerto,
varado en el frío asfalto.

Hoy más que nunca me duele el mundo.
Me busca su felicidad anhelante, sigue mis huellas, 
pero no le permito acercarse a más de un paso.
Me he prometido ir a su encuentro,
tal vez mañana.

martes, 6 de septiembre de 2011

En otra vida

Respiro el silencio
mientras juegas con mi sombra,
despreocupada y triste.
Me pondré un sombrero de viento
para tejer las promesas
que una vez hice a la luna,
cuando no había más instante
que el de estar
prendido de las nubes blancas
de la mañana.

Te daré mis manos
para que las mezas con un breve
aleteo de tus ojos.
Prenderé las semillas del ahora
para que nazcan amapolas
teñidas de esperanza...
De esta atávica costumbre
de esperarte,
desconocida y frágil,
tendida sobre las banderas.

Traje de muy lejos la sed
que llevo cosida a la boca,
mientras, transito de memoria
el templo que habitas,
que conocí,
tal vez en otra vida.

miércoles, 13 de julio de 2011

Aguacero

Me conmueven los silencios
de una foto antigua
que guardo entre los pliegues
de la memoria.

Tomé esa imagen prestada
hace lustros o quizá siglos,
con la perfecta luz de la noche
como único testigo.

El cielo supo ver que a la ciudad
le bastaba con un poco de lluvia
para convertirse en el perfecto paisaje
que anhelaba mi pecho.

Ansiaba ver tus pasos
embelleciendo la memoria
de avenidas sin sueño ni cobijo,
como un libro escapando de las llamas,
como ese eterno segundo bailando en el aguacero,
convirtiendo en milagro
nuestro sol de cada día.

sábado, 2 de julio de 2011

Tierra mojada

Hasta siempre me dijiste,
recogiendo los pedazos de escarcha
que mis manos jamás sembraron.

Ya nada justifica la espera,
las palabras, ni la noche en que te creí
presa de la misma nostalgia 
que me uniría por siempre a tu sombra.

Hasta siempre me dijiste,
lanzando maldiciones
desde el otro lado del mar,
atravesando las Islas y océanos de hielo
que separan tu vida de la mía.

Dejaré de buscar tu rostro
oculto tras las ventanas,
dejaré de creer que me acompañas
en cada uno de los versos
que desde siempre desangraron mi alma.
Dejaré de asomarme al abismo
donde tu risa iluminaba la penumbra,
perfumada de flores e incienso.

Te dejaré marchar,
a ti, malograda claridad
que no has dejado más que escombros a tu paso.
A ti, que has olvidado los momentos
en que tu mirada buscó la mía,
en que mi voz acarició tu frente,
sin más pretensión que regalarte 
el tacto tibio de las nubes
sobre los cristales.

Mi querida tempestad,
te digo adiós desde estas líneas
que quizás nunca llegues a leer,
que quizás no lleguen a ser más que papel
recordando el olor a tierra mojada.

lunes, 16 de mayo de 2011

Cayó mi sombra

Cayó mi sombra inerte desde las nubes altas
y me abracé a cada estrella y a un lugar para volver,
fui dibujando espejos para que se miraran
en cada verso gaviotas que volaron después.

El otroño se acercaba nuevamente entre los cristales,
con mi vieja guitarra en este rincón te inventé
y hasta creía verte, bailabas entre mis cuerdas
como una luz que se apaga para nunca volver.

Mordí el aire donde habitas,
donde pueblas, peregrina del cielo de esta noche.
¿Dónde estarás cuando sea real el día?
Te convertirás en ceniza de otras voces.

Soplaron vientos del sur y mi sombra siguió vagando,
como las aves de paso, siguiendo el rastro de otra luz,
perdido en la autopista que conduce hacia el mañana,
tomé el camino de vuelta perdiendo rumbo y latitud.

El tiempo quedó intacto, entre las nubes del día
fui recobrando el paisaje muerto en un atardecer
y encontré en tu mirada el verso que buscaba
y en cada gesto el acorde que siempre te hace volver.

Hoy muerdo el aire donde habitas,
donde pueblas, peregrina del cielo de esta noche.
¿donde estarás cuando sea real el día?
haciendo del viento canciones.

viernes, 6 de mayo de 2011

Nada importa

Nada importa que la vida 
nos empuje hacia el abismo,
Nada.
Solos, cuando nada esperamos,
el camino nos atrapa como un hilo inefable,
como una cuerda que rompe
nuestra cadena más reciente
para llavarnos a quién sabe
qué páramos desiertos o jaurías,
quién sabe si a luces o a sombras.

Quizás nuestra única certeza
sea saber contagiarnos del color de los días.

En esta luna llena desde donde espero,
puedo ver el tiempo...
Mientras, me alejo del resto del mundo
para poder distinguir la hora
en que vivo y muero.

viernes, 29 de abril de 2011

Tuve que detener mi paso

Tuve que detener mi  paso
para contemplar el estallido invisible
que se abría ante mis ojos.
Todos los colores se derramaron
desde lo más alto del día,
hasta dar a parar en el reflejo del cielo.
Allí, mi sombra ansiaba de la luz
para existir.

Pude ver como las hojas grises,
varadas en las entrañas de la noche,
recorrían cada destello de tempestad
hasta perfilar constelaciones y mareas.

Tras el sueño, quedaron las golondrinas solas.
Tras el viento, la mañana resplandece y
respira desde su lecho cristalino de madreselvas
y musgo del color de la noche.

Cambia de rostro sin cesar, ávida de tiempo,
con sed de abrigar a la luna de los mares,
a su eterna cadencia que quiso llegar a ser tierra,
que soñó con ser agua en la pupila del aire
donde se refleja todo lo que fue y lo que no ha sido.

Desde entonces, todas las luces del alba
habitaron en mi casa.

viernes, 15 de abril de 2011

Réquiem por un bosque

Negro torbellino de ceniza y fuego.
La mano gris yace atenta tras su guadaña de cieno.
La tierra está enmudecida.

¡Tierra oscura, cómo cercena tu alegría
la vil bocanada de puñales rojos!
¡Cómo lloran las nubes derramando
la sangre del viento sobre los rastrojos!

Sólo queda niebla y humo.
Descansa en paz alma de los bosques,
alma de todos.

viernes, 8 de abril de 2011

No podrá la lluvia convertirse en mar

No podrá la lluvia convertirse en mar,
ni la espera hacerse el camino
que transita el horizonte,
para después volverse olvido.

Los cielos se han hecho jirones,
llorando la certeza de no haber sido
la luz de las amapolas
y un oasis bajo el silencio frío.

Terminará de andar por este empedrado suelo
el tiempo que amontona las hojas,
dejando surcos en la arena,
y la penumbra,
triste, desnudará su cuerpo de sombra.

domingo, 3 de abril de 2011

Ojos en la niebla

Parece crepitar en los pulmones del asfalto
el tenue sol de medianoche,
su aroma llena hasta el último rincón,
hasta la última página de este libro en blanco
que comenzamos cada día.

Miro las palabras... he aquí mi reino, mis riquezas...
estas son las posesiones que me colman.

Vivo para escribir, lo reconozco,
admito mis ambiciones...
Quiero ser mensajero del viento,
ojos en la niebla, oídos en la noche.

En este momento el corazón deshiela los sonidos
a fuerza de latir y da cuerda a un reloj inmenso,
a esta riqueza extraordinaria de ser inmortal,
a esta hora,
en este preciso momento en que tú me miras.

Después todo se destruye como un castillo de naipes.
Todo, el reino, las palabras, inluso el silencio.
Mientras, fuera, ajena de todo, sin miedo y sin permiso
florece implacable la vida.

viernes, 11 de marzo de 2011

Los pasos del tiempo (en memoria de las víctimas del 11-M)

¡Silencio!
Quiero volver a escuchar
los pasos del tiempo...
Quiero poder recordar cómo era el mundo
desde los ojos del niño
que aún desconoce la palabra olvido.

Quiero que todos duerman,
quiero alejarme despacio,
tan solo un momento,
iré hacia la noche clara donde te encontré.

Ya sabemos que nada existe,
o casi nada,
casi nada queda de nosotros,
de lo que fuimos alguna vez,
antes de que el mundo destrozara tantas vidas.

¡Silencio!

Dejadme dormir,
quiero volver a soñar
que todo es mentira.

viernes, 4 de marzo de 2011

Comandante

¡Ay de las horas que nunca puedo encontrar!
¡ay de estas horas que no saben dónde van!
espero al viento que mi verdad borrará,
viento que sabe cuando la muerte vendrá.

¡Ay de la espera que vuelve sin preguntar!
¡ay las cadenas que te impiden regresar!
yo te maldigo, mundo de mediocridad,
mundo enemigo que nos impide volar.

 ¡Ay de estas manos que aún tiemblan por no callar!
¡ay de los hombres que mueren sin ver el mar!
mar que envenenas aquel sueño de escapar,
de quien desvela su vida por naufragar.

¡Ay de la tierra que te levantas al andar!
¡álzate ahora contra quien te pise más!
volverá el tiempo que trajo la claridad,
tiempo que espera que alguien tome su lugar.

viernes, 25 de febrero de 2011

Tierra, luna y escarcha (A Pablo Guerrero)

Tu palabra clara cubrió tantas noches
con su manto de peces de plata.

Tu voz sabe atravesar arrecifes de espera
y cantar a los dolorosos surcos del alma.

El humo de tus manos dibuja paisajes
de otoños, estíos, nubes doradas
y calma a los corazones sedientos
de tierra, luna y escarcha.

viernes, 18 de febrero de 2011

Amigo

Al final vemos
(ya lo predijo algún mago
en los albores del tiempo)
cómo en este espacio
en que vivimos,
tan sólo basta la espera
para poder contar con pocos dedos
aquella suerte de tener a alguien
en quien confiar.

Sé que son como esas hojas
al final verdecidas
con tanto trabajo
y que destacan
entre las arenas baldías
de este inhóspito desierto
en que caminamos,
a veces tropezando,
otras veces
con ese pie firme que quizás
sólo den los años.

A pesar de todo aún existen parajes
donde se pueden pronunciar
palabras reposadas,
aliñadas con el vino que ha nombrado tantas horas,
o simplemente,
el asiento donde descansar del duro viaje,
desde donde pueda decir:
AMIGO.

sábado, 12 de febrero de 2011

Lugar de paso

El aire está lleno de sombras,
recuerdos de tantos caminos olvidados.
Triste montón de piedra
que ves pasar tu exangüe vida
entre razones peregrinas.
Triste lugar de paso
donde nadie habita salvo tu viejo retrato.
Esperas que el silencio
se cubra de hogueras y señales,
pero has visto tanto desde la atalaya del tiempo
que sabes que incluso yo también
he de seguir mi camino.

Ya se marchan las nubes
que te coronaron de agua y ceniza,
ya se marchó el viento.

Yo me voy alejando,
tan solo queda un poema
y el recuerdo haciéndose distancia
a través del gris asfalto.

viernes, 4 de febrero de 2011

La última función

La última función nació poema (queriendo ser canción) y ahora es parte de una de mis últimas canciones, os dejo la primera versión (poema):

Cuando llegue el día
de la última función
y esté al caer la tarde
tras los cristales rotos.
Cuando ya no pueda verte
quizás todo siga igual,
no cesarán las marchas militares,
no tendrán piedad
de este pobre loco
que ya no estará.

Cuando llegue el día
de la última función,
espero seguir siendo lo que ves,
lo que esperas,
aunque el tiempo navegue
en otra dirección,
que las agujas de otras realidades
no me hagan pensar
en lo que pudo haber sido
y no fue verdad.

Cuando llegue el día
de la última función,
el tiempo seguirá
inexorable su camino,
quizás nadie recuerde
que el alba me esperó
por regalarte un racimo de viento,
ese, ya no soy yo,
todo será mentira
cuando caiga el telón.

viernes, 28 de enero de 2011

Utopía

La utopía sigue sin hacerse verdad.
El silencio ha hecho pedazos
las notas que ayer volaban cual gaviotas
a pesar de las palabras.

Buscaban un imposible como vencer a la muerte,
como la certeza de encontrar en tus ojos
el rastro de aquella imagen que fuera devorada por las llamas
en algún noviembre lejano.

El anhelo de saberte viva
a pesar del insistente golpe de los días
me hizo navegar sin rumbo hasta encontrarte.

Hoy sé que en algún momento
atravesarás el frío glaciar que nos separa,
pero ya no será el mismo tiempo, ni la misma esperanza.