El aire verde enreda en las orillas
verdes trenzas de musgo verde.
Parece que el mundo entero se derrama
en una blancura de cera inerte.
Trae consigo mil huellas y sombras,
caballos azules color de nieve
indómitos galopan, se encuentran conmigo,
isla encallada que el mar remueve.
Arañas sin sueño caminan despacio
hacia lejanas laderas que iluminan silentes
el aún despierto mundo perdido
que quema la estera que vino del este.
Luces, espejismos, lejanos planetas
van celebrando su vida breve
y van vistiendo de luto las barcas,
fría soledad que nace y muere.